La pandemia de la COVID-19 ha supuesto la aceleración del proceso de digitalización de la sociedad, que se ha visto abocada en tiempo récord a una verdadera revolución tecnológica a todos los niveles que ya no tiene vuelta atrás.

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La digitalización ya era desde hace años un proceso imparable gracias a la evolución de las telecomunicaciones e Internet.

No obstante, de la noche a la mañana la revolución tecnológica ha irrumpido como un torbellino en la esfera de la empresa, de la educación o del ocio, de manera que la tecnología se ha convertido en la gran aliada para continuar con una cierta normalidad en medio de la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Con motivo del Día Mundial de Internet y de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, que se celebra cada año el 17 de mayo, hemos hablado con Enrique Dans, profesor de Innovación en IE Business School y uno de los mayores expertos en innovación y tecnología.

Enrique Dans es una figura muy reconocida por su papel de investigador, asesor y divulgador en el ámbito de la innovación tecnológica y su impacto sobre las personas, sobre la economía y, en general, sobre la sociedad.

En su libro ‘Viviendo el futuro’, publicado antes del advenimiento de la crisis sanitaria, ya daba las claves de cómo la tecnología está cambiando el mundo.

Ni él mismo podía imaginar entonces hasta qué punto necesitaríamos la tecnología para mantener a flote nuestra forma de vida en medio de la tempestad. “Me estoy planteando escribir un epílogo”, afirma en este encuentro virtual organizado por Andalucía es Digital bajo el lema “Juntos y Conectados”.

Conectados, pero no alfabetizados

En España, la buena respuesta de la red de telecomunicaciones durante la parte más dura de la crisis sanitaria permitió a muchas personas continuar con su trabajo y sus estudios a distancia y encontrar alternativas de ocio basadas en Internet.

Dans destaca que “tenemos la suerte de ser el país con más kilómetros de fibra de Europa, es brutal”. Además, “la red ha ido como un reloj y eso es un gran triunfo de las operadoras en España, que han hecho un gran esfuerzo”.

Sin embargo, considera que, aunque más del 90% de la población tiene conectividad en casa, estar conectado ya no es simplemente eso.

Por el contrario, aprovechar el potencial de la tecnología pasa necesariamente por la alfabetización digital. A su juicio, “el nativo digital no existe, en realidad carece de metodologías adecuadas de trabajo. Si no les enseñamos, son huérfanos digitales”.

Formación online vs formación presencial

El modelo de escuela ha tenido que cambiar en estos tiempos y reinventarse en cuestión de días, enfrentándose a grandes dificultades: falta de competencias digitales de los profesores y de los alumnos, carencia de infraestructura, de metodologías.

Enrique Dans considera que la formación online “puede sustituir, e incluso mejorar, a la formación presencial”.

A su parecer, “el problema de la enseñanza es que no estaba bien diseñada”: “Son clases que son de por sí un rollo, hoy en día son absurdas y habría que acabar con ellas. Lo que tienes que hacer es darle ese contenido al alumno y aprovechar la interacción para solucionar sus dudas, discutir, hacer ejercicios, hacer prácticas. El resultado de digitalizar una clase que era un rollo, pues es un rollo online”.

Para el experto, “es cuestión de, primero, reconceptualizar la enseñanza y ver cómo se hace mejor y después ver cómo la vamos a hacer online”.

Por su experiencia docente en el IE Business School, Dans puede confirmar que “la educación online ofrece multitud de herramientas para realizar encuestas, reuniones de grupo, preguntas a mano alzada…” de forma que “la experiencia del alumno no difiere demasiado de cuando estamos en clase, sino que es mucho mejor, es mucho más completa”.

“No tenemos por qué asumir que un curso a través de la red es de peor calidad, se puede hacer incluso mejor con la logística adecuada”, concluye.

El teletrabajo, imparable

En el entorno laboral, el teletrabajo ha sido la opción prioritaria para la gran mayoría de empresas como forma de continuar operando con una cierta normalidad.

Al respecto, opina: “Hemos comprobado que se puede hacer, requiere un cambio más de mentalidad que tecnológico. Un jefe tiene que darse cuenta de que no tiene que estar subido al hombro de su empleado todo el rato, porque las relaciones de trabajo funcionan muy bien en un entorno de confianza”.

De cara al futuro, Dans predice que el teletrabajo será “una tendencia imparable”: “Si hemos sido capaces de hacerlo incluso en una situación de emergencia y cogida con pinzas, imagina qué pasaría cuando lo empiezas a planificar de una manera ordenada”.

En este sentido, visualiza en un futuro próximo las zonas de trabajo como “sitios donde no iremos específicamente a trabajar, sino donde iremos a reunirnos, a socializar”.

Repensar las empresas

Las empresas “que se lo habían tomado en serio y están pasando por este trance con un mayor grado de adaptación digital están pasando esto con muchas menos preocupaciones”, asegura el experto. Aunque admite que esta transformación “no es fácil para todo el mundo”, “las empresas que habían dado más pasos hacia su transformación digital lo van a tener más fácil”.

Y añade: “Es un aviso a navegantes. La postpandemia no va a ser hacer clic y volver a la normalidad, y seguramente no sea bueno volver a la normalidad, porque la normalidad es la que nos trajo hasta aquí”.

Por el contrario, “lo que tiene que pensar el empresario es cómo va a hacer las cosas en la normalidad que viene, que no va a ser la anterior”, advierte Dans.

Para ello, aconseja a las empresas “analizar su cadena de valor y pensar en qué etapas pueden incluir herramientas digitales que aporten valor”, como la relación con los proveedores, el marketing, los canales de venta o la atención al cliente”.

Dans asegura que “todas las empresas tendrán que pasar por este proceso, ya sea una mercería en un barrio o una gran empresa”.

El profesor admite que, económicamente, “los impactos negativos van a ser muy fuertes en España, donde el 15% del PIB depende del turismo”.

Dans alerta de que “el turismo no va volver a ser lo que era durante mucho tiempo, pues la imagen de la marca país de España está severamente perjudicada y esto nos va a afectar de una manera muy dura”.

Para Enrique Dans, el papel de la Administración en todo este proceso debe ser “fundamentalmente, facilitarlo” con formación e incentivos, resolviendo dudas… En resumen “ponerlo todo un poco más fácil, poner gotas de aceite en el sistema”.

Tecnología y salud

Respecto al control de la pandemia, Enrique Dans reconoce que “el país que mejor lo está haciendo es un país al que no nos queremos parecer, que es China, porque no es democrático”. Y se pregunta: “¿Es más eficiente una dictadura que una democracia? Pues posiblemente, pero no la quiero”.

Dans vaticina que en un futuro no muy lejano “usaremos dispositivos que monitorizarán de manera remota distintos parámetros de nuestra salud, que generarán datos que un algoritmo, no una persona, estará controlando y será el médico o el sistema de salud el que te llame a ti cuando quieran que vayas a verlos. La tecnología está preparada para todo eso”.

“Bien planificado”, prosigue, este sistema “redunda en menor sufrimiento para el paciente, gracias a la detección temprana, y en menores costes para el sistema de salud”, aunque advierte que, como ciudadanos, “tendremos que estar seguros de que esa información va a ser utilizada por el bien de la salud pública, no para subirte el seguro de salud o echarte del trabajo”.

La mejor forma de protegernos de posibles abusos, señala Enrique Dans, es “entendiendo lo mejor lo mejor posible la tecnología”.

Esta pandemia, afirma, “ha supuesto una patada hacia adelante para darnos cuenta de que la tecnología es importante en nuestra vida”.

En consecuencia, Dans asevera que “hoy nadie vota a un partido en función de lo que tiene en su agenda tecnológica, pero en el futuro lo haremos porque entenderemos que la tecnología es algo importante”.

“Como igualmente importante será la emergencia climática”, añade, que es “el verdadero reto”. En su opinión, la cuestión climática “va a modificar cómo vivimos y eso estará muy relacionado con la tecnología, con la generalización de los vehículos eléctricos o la energía solar.”

Cooperación entre países

En el ámbito internacional, para Enrique Dans la pandemia “ha evidenciado la enorme falta de estructuras de cooperación”: “Los únicos esquemas supranacionales que tenemos, que son la OMS o la ONU, han fallado enormemente, no han coordinado bien”.

El resultado ha sido que “ningún país ha aprendido del anterior, cada país ha ido inventando sus procedimientos, tomado decisiones independientemente, se ocultan información unos a otros” y alerta de que “mientras sigamos cada uno en nuestra parcela y compitiendo por la parcela de al lado no vamos a ningún lado”.

Tenemos que pensar que todos estamos en el mismo planeta y tenemos que tener organismos de coordinación y cooperación razonables”, señala Dans, que pone como ejemplo la carrera por conseguir una vacuna: “¿Por qué hay tantos equipos investigando una vacuna y no un gran equipo internacional coordinado? No tiene sentido”.

Conclusiones

En un país como España, que cuenta con más kilómetros de fibra de Europa, Enrique Dans afirma que la brecha digital ya no tiene que ver con la conectividad, sino con la alfabetización digital.

La adquisición de competencias digitales es, a su entender, un requisito indispensable para abordar con éxito la transición digital en distintos ámbitos, como la educación, la empresa o las relaciones laborales.

A su juicio, la educación a distancia debe repensarse y aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece la tecnología, que pueden hacer de la teleformación una experiencia más rica y completa.

En el entorno laboral, predice que el teletrabajo será una tendencia imparable, basada en relaciones de confianza entre empresario y trabajador.

Por su parte, las empresas deben olvidarse de volver a la normalidad anterior a la crisis sanitaria y repensar su modelo de negocio en base a criterios tecnológicos. Una reconversión que será más difícil en sectores como el pequeño comercio y el turismo, que representa el 15% del PIB nacional.

La tecnología también irrumpirá con fuerza en la esfera sanitaria, de forma que se podrán monitorizar de manera remota distintos parámetros de la salud para la detección temprana y la reducción de costes. Sin embargo, debemos tener garantías de que esos datos se utilizan correctamente y no se incurre en abusos.

En definitiva, la COVID-19 ha puesto sobre la mesa la importancia de la tecnología en distintos ámbitos de la vida y la sociedad, que a partir de ahora cambiarán definitivamente gracias a la digitalización.