La creciente dependencia de la tecnología por parte de particulares y empresas hace más necesario que nunca proteger nuestra información ante los ataques de los ciberdelincuentes, que han encontrado en nuestros datos el nuevo oro del siglo XXI.

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La ciberseguridad es el conjunto de procedimientos y herramientas que se implementan para proteger la información que se genera y procesa por medios digitales, a través de ordenadores, servidores, dispositivos móviles, redes y sistemas electrónicos.

Gracias a ello, estamos mejor protegidos frente a los ataques informáticos, hackeos o cualquier robo de datos o identidad.

Ahora, más que nunca, se está demostrando el poder de la tecnología, tanto a nivel personal como profesional. En el momento en el que nos encontramos, la ciberseguridad es cada vez más relevante, dada nuestra creciente dependencia de las herramientas digitales para el teletrabajo, el estudio a distancia, el funcionamiento de las empresas y, en definitiva, relacionarnos e interaccionar.

Los profesionales de la ciberseguridad velan por mantener la seguridad e integridad de la red que nos mantiene conectados. Sin embargo, la ciberseguridad no es asunto sólo de gobiernos y grandes corporaciones, sino que nos concierne a toda la ciudadanía.

Hacer un uso seguro y responsable de Internet, de las redes sociales y de nuestro móvil está en nuestra mano.

Antonio Gil, director del Máster en Ciberseguridad en la Universidad Loyola Andalucía y Chief Security Envoy en ElevenPaths, nos ofrece en esta entrevista algunas claves para tomar precauciones y proteger nuestra información y nuestros datos personales en la red.

El oro del siglo XXI

“La ciberseguridad es algo transversal, que afecta a todas las áreas, a todos los equipos, y a todas las personas”, afirma Antonio Gil, “estemos trabajando o en el ámbito personal”.

Y esto es así “porque la información es el principal valor que tenemos y debemos preocuparnos por salvaguardarla”. Gil asegura que “la información es el oro de este siglo y muchas empresas viven sólo de eso”.

Por lo tanto, “son empresas que tienen la capacidad de invertir e innovar porque hay un gran negocio detrás”: “El negocio que hay alrededor es brutal, mueve más dinero que el global de la inversión mundial”, confirma.

El experto reconoce que “cada vez somos más conscientes, cada vez estamos más y mejor informados, pero todavía queda mucho que hacer en este aspecto”: “Hace falta concienciación y formación para los adultos y para los niños también, porque el eslabón débil de la ciberseguridad siempre somos las personas”.

Informarse y formarse

Por tanto, nos aconseja “dedicarle un tiempo a formarnos en estos temas, aunque no nos guste”. Para ello, disponemos de “una cantidad ingente de recursos para adquirir un nivel básico de conocimiento, desde información en Internet a videotutoriales, cursos de formación, talleres o tests”.

Gil hace especial hincapié en la necesidad de “sensibilizar a los menores sobre el uso responsable y seguro de los dispositivos y de Internet”, ya que “están expuestos a multitud de riesgos en las diferentes etapas de su desarrollo”.

Es el caso del ciberbullying: “Todo empieza con el bullying en el cole, pero después se traslada a las redes sociales y a la mensajería y no sabemos cómo reaccionar ante una situación así”. Lo mejor en estas situaciones, aconseja Gil, “es tratar este tema entre adultos, pues el niño no es consciente de los riesgos”.

Otro de los riesgos a los que se enfrentan los menores es el grooming, que se da cuando un adulto se hace pasar por un menor con malas intenciones. “Los niños publican muchas cosas en las redes sociales, entran en páginas web, venden cosas… y los padres no controlamos lo suficiente”, alerta. “Por nuestra parte, deberíamos poner todos los medios para que estas situaciones no se produzcan y activar siempre los controles parentales”.

Qué compartir

Antonio Gil señala que, para evitar riesgos, “hay cosas que sí dependen de nosotros, es cuestión de aplicar el sentido común”. Por ejemplo, teniendo mucho cuidado “con la información de todo tipo que creamos y compartimos con los demás”.

El especialista en ciberseguridad advierte: “Si no compartimos en nuestra vida real nuestros datos personales, tampoco hay que hacerlo en redes sociales”. Con el agravante de que “muchas veces esa información está geolocalizada”, lo que constituye “un riesgo añadido”.

Sin ser conscientes de los peligros, “volcamos demasiada información en redes sociales” y “no sabemos quiénes están viendo esa información y qué uso van a hacer de ella”. “Cualquiera puede ver nuestros datos personales, nuestras fotos, nuestros gustos, nuestros amigos, por dónde nos movemos y decidir por dónde pueden atacarnos”, prosigue Gil.

También hay que ser prudente a la hora de navegar por Internet, puesto que “millones de páginas pueden estar recopilando información sobre nosotros de forma ilegal”. Durante la navegación “hay que revisar muy bien la url, las que son de confianza aparecen como https, es un indicador que tenemos que tener en cuenta y nos indica que es una página segura”.

Igualmente, si recibimos un email sospechoso, Gil aconseja “fijarnos en la dirección de correo y en la redacción” para protegernos de prácticas como el phishing, un método que los ciberdelincuentes utilizan para engañar al usuario y conseguir que revele información personal, como contraseñas, datos de tarjetas de crédito o números de cuentas bancarias.

Aplicaciones móviles

A la hora de instalar aplicaciones en nuestro smartphone, Antonio Gil nos pide que nos paremos a pensar un momento: “Tenemos una cantidad ingente de app gratuitas que todos utilizamos, pero que no son gratis”, sino que, a cambio, “les estamos dando información, datos, que las empresas se encargan de ver y analizar”.

Son aplicaciones que nos piden una serie de permisos, y “con estos datos están haciendo no sabemos qué, los están compartiendo con no sabemos quién”. En su opinión, “debería haber un mayor control de todo esto, pero a las mismas plataformas les cuesta trabajo”.

Al final, admite, “tienes que decidir qué permisos das, si te instalas la aplicación o no”: “Yo hay aplicaciones que no me instalo, y cada vez me instalo menos, sobre todo si piden muchos permisos”.

Otra cuestión polémica es si nuestros dispositivos nos escuchan para ofrecernos publicidad a medida.

Gil explica que “en casa tenemos dispositivos que son muy cómodos, te encienden la tele o te ponen música, pero están escuchando todo el tiempo. El móvil también tiene activadas funciones de escucha por defecto”.

Por tanto, estos dispositivos “pueden obtener nuestra información de algo que acabo de decir, de buscar o de mandar por Whatsapp a alguien”. En definitiva, “están a la escucha y eso no es legal, pero a ver quién pone veto a esto”.

Cuando ya es tarde

Si ya es tarde y hemos sido víctimas de los ciberdelincuentes, Antonio Gil aconseja llamar al teléfono de consulta gratuito 017, un servicio estatal “que era algo muy demandado por los profesionales y que te informa, te ayuda y te asesora como ciudadano”.

Gil asegura que “hay ocasiones en que la gente tiene hasta que cambiar de residencia porque la situación se les complica de una manera que no podían imaginar, y todo ha venido por un WhatsApp, un correo, una web”.

El especialista relata un caso de un particular al que estafaron a través de una web que era una copia exacta de la de su banco: “Recibió un correo informándole de que había recibido una transferencia errónea y unas instrucciones para devolverla. Los ciberdelincuentes no podían hacer la transferencia directamente, pero consiguieron que el propio usuario ordenase la transferencia”. “Lo suelen hacer a última hora de la tarde, ya no puedes hablar con tu banco, y por la mañana te encuentras con que el dinero no está”, explica.

Oportunidad de empleo

Ante este panorama, lo cierto es que los expertos en ciberseguridad “son uno de los profesionales más demandados ahora mismo”. De hecho, “se habla de que no hay ni el 1% de paro en el sector de la ciberseguridad”, confirma Antonio Gil.

“Hay muchas oportunidades laborales para estudiantes que están cursando alguna carrera o Formación Profesional tecnológica”, una aseveración que afianza con estos datos: “En 2019, la demanda mundial de expertos en ciberseguridad era de 6 millones de trabajadores y, para 2022, se necesitarán 350.000 profesionales solo en Europa”.

Sin embargo, Gil alerta de que “actualmente solo el 12% de profesionales de la ciberseguridad son mujeres”. Por lo tanto, “hay muchas posibilidades para las chicas que se quieran formar en carreras STEM y después se especialicen en ciberseguridad”.

Qué estudiar

Actualmente “las universidades no ofrecen muchas opciones de especialización en ciberseguridad dentro de carreras como ingeniería”. En el caso de la Formación Profesional, “está un poco más actualizada en este tema”, ya que “están incluyendo desde hace un tiempo contenidos sobre seguridad informática y los alumnos salen con unos conocimientos básicos”.

Para Gil, el paso siguiente para alguien que quiera ser un experto en este campo sería cursar un máster específico. A su juicio, “cualquier máster en ciberseguridad tiene que ser práctico”: “Es importante aplicar todos los conocimientos a la práctica y que haya alguien que te tutorice”.

Sin embargo, los másteres “te dan una visión general para seguir formándote”: “La tecnología va a un ritmo tremendo, hay que ser autodidacta y renovar continuamente tus conocimientos”.

Para ello, “hay muchísimas plataformas, mucha información en Internet que es gratuita, muchos tutoriales, muchos congresos…”. Por tanto, “siempre hay que seguir formándose, escuchando y aprendiendo”, concluye Antonio Gil.

Riesgos y también oportunidades

El volumen de negocio que se genera en el mundo alrededor de nuestra información y nuestros datos es inmenso. En un momento como el actual, en que tanto empresas como particulares dependemos cada vez más de la tecnología, es fundamental tomar medidas para no caer en manos de los ciberdelincuentes.

Como ciudadanos, es nuestra responsabilidad formarnos e informarnos para protegernos, especialmente los menores, que se encuentran expuestos a multitud de riesgos como el ciberbullying o el grooming.

Al igual que haríamos en la vida real, debemos tener cuidado a la hora de compartir información y datos personales en Internet o las redes sociales, o de instalar en nuestro teléfono móvil aplicaciones móviles que nos solicitan demasiados permisos.

En caso de que seamos víctimas de un ciberdelito, podemos acudir al teléfono gratuito 017, donde nos orientarán y nos ayudarán.

Debido a la creciente importancia de la ciberseguridad, este campo ofrece grandes posibilidades laborales. Se calcula que, en 2022, solo en Europa se necesitarán 350.000 profesionales expertos en ciberseguridad.

Para formarse, es necesario seguir estudios reglados relacionados con la tecnología y, posteriormente, especializarse a través de algún máster. Sin embargo, la tecnología evoluciona a un ritmo trepidante y necesitaremos seguir formándonos y aprendiendo continuamente.