Las empresas de cualquier sector necesitan incorporar personal preparado para afrontar los retos digitales. Aparte de conocimientos técnicos o ‘hard skills’, estos profesionales deben contar también con ‘soft skills’ o competencias blandas, relacionadas con la sociabilidad, la comunicación, la flexibilidad o el trabajo en equipo.

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Las hard skills, o conocimientos técnicos de un trabajador, son muy importantes en la construcción de una carrera profesional relacionada con el mundo digital. Sin embargo, no es el único factor que tienen en cuenta empresas y responsables de recursos humanos a la hora de reclutar personal.

Aquí entran en juego las soft skills o competencias blandas, cada vez más demandadas por las empresas en la nueva era digital.

Las competencias blandas están relacionadas con la sociabilidad, la comunicación, la flexibilidad o saber trabajar en equipo, elementos que cobran fuerza a la hora de reclutar personal en el escenario actual.

Si te interesa conocer qué habilidades, tanto duras como blandas, son importantes para desempeñarnos como profesionales en el ámbito digital, te invitamos a compartir las reflexiones de Pilar Choza, profesional al frente de Recursos Humanos y Comunicación en Emergya, una empresa tecnológica andaluza.

Competencias digitales

En la sociedad actual, la adquisición de competencias digitales es fundamental tanto para personas que buscan empleo como para personas que quieren reciclarse en su puesto de trabajo.

“Hoy en día prácticamente todo lo que hacemos pasa por lo digital, dejar de formarse en estas competencias puede suponer quedarse atrás y perder muchas oportunidades”, alerta la directora de Recursos Humanos y Comunicación de Emergya.

¿Qué son las competencias digitales? Pilar Choza lo tiene claro: “son aquellas habilidades que resultan necesarias para desarrollar una labor digital”.

Así, las personas con habilidades digitales “son capaces de desarrollarse, de comunicarse, de colaborar y de relacionarse dentro de entornos digitales”.

Al mismo tiempo, añade, “tienen la facultad de facilitar a sus clientes y usuarios la adaptación y el desarrollo dentro del mundo digital”.

En cuanto a los perfiles laborales con competencias digitales, Choza distingue en primer lugar a “aquellas personas que son nativas digitales, jóvenes que llegan con el elemento digital incorporado en su forma de relacionarse, de comunicarse, de colaborar; es su medio”.

“Lo que no tienen estas personas es la experiencia”. Aquí hablamos de otro colectivo, el de profesionales que tienen experiencia, que tienen un conocimiento y que han sabido adaptarse al medio digital”.

Estas personas son especialmente valiosas para las empresas, “pueden aportar muchísimo porque incorporan una experiencia real de trabajo” y, además, “han sabido adaptarse al medio digital”.

“La clave”, a su juicio, “está en saber hacer esa transición hacia lo digital y hacerla de la forma más natural. Ahí está el reto para muchos profesionales”.

En todos los sectores

Esta nueva normalidad que nos ha traído la crisis sanitaria de la COVID-19 “nos está enseñando que lo digital es muy necesario”.

La economía digital ofrece “un amplio marco de oportunidades” para aquellos profesionales que deseen hacerse un hueco en este mercado laboral, “siempre partiendo de la especialidad, de la experiencia concreta que cada uno tenga y adónde se quiera enfocar”.

Al contrario de lo que se pueda pensar en un primer momento, estos perfiles profesionales orientados al mundo digital tienen cabida en todos los sectores: “La transformación digital ha irrumpido como una ola arrollando a todos los sectores productivos, no distingue empresas ni sectores, sino que afecta al desarrollo de todos ellos, no solamente al sector tecnológico”.

Pilar Choza señala que “hoy en día la tecnología nos proporciona mil herramientas para acceder a sus usuarios, potenciales clientes, proveedores, candidatos a trabajar con nosotros…”.

“Quedarse fuera del uso de estas herramientas es perder, como mínimo, la mitad de las oportunidades y, por tanto, perder competitividad”.

Y, para ilustrarlo, pone como ejemplo: “Antes las empresas hacían encuestas a pie de calle, cuando hoy en día tenemos muchas herramientas digitales para hacer estudios de mercado que en poco tiempo nos van a permitir saber quiénes son nuestros públicos, comprender qué es lo que quieren, qué necesitan y, a partir de ahí, ofrecerles nuestros productos y nuestros servicios”.

Sin estas herramientas “conseguir esa información era muy difícil”.

Nuevas profesiones

El desarrollo digital está suponiendo la creación de nuevas profesiones y perfiles que, sin embargo, “no están intrínsecamente relacionados con la tecnología”, reconoce Pilar Choza, y agrega: “De hecho, cada vez son más necesarias las profesiones que no son puramente técnicas dentro del ámbito tecnológico”.

Esta tendencia, remarca, se da incluso en Silicon Valley, donde “solamente el 30% son perfiles técnicos; el resto son perfiles de otras especialidades, de las humanidades, del ámbito del derecho, la lingüística…”.

Para Choza, “evidentemente hay perfiles puramente técnicos que resultan imprescindibles para afrontar cualquier proyecto tecnológico, que pasan por especialidades como el machine learning, el desarrollo web; perfiles relacionados con el aseguramiento de la calidad, personas especializadas en metodología Agile o Scrum…”.

No obstante, “hay otros muchos puestos y muchos otros perfiles que son muy necesarios para colaborar con estas personas, para trabajar con ellas y para aportar y que vienen de otras especialidades que no tienen por qué ser técnicas”.

En definitiva, “la era digital nos ha abierto un abanico de nuevas profesiones”.

Como ejemplo de ello, la directiva de Emergya cita los proyectos de machine learning e inteligencia artificial, “donde están surgiendo perfiles muy bonitos que no habíamos escuchado en la vida, como los lingüistas computacionales”: “Parece cosa de ciencia ficción, pero no. Estas personas se dedican a interpretar y conectar la comunicación entre la máquina y la persona. Son profesionales que dominan el lenguaje y que vienen del ámbito de la filología, de la traducción e interpretación… y que se han especializado o se han reciclado para poder desempeñar esta labor.”

Reinventarse en la era digital

La realidad es que “existe cada vez más demanda por parte de las empresas de estos perfiles”. Es decir, “hay oportunidades para profesionales de muchas ramas no técnicas dentro del ámbito digital y, como existe esa necesidad, las empresas están muy abiertas a acoger a esas personas, a formarlas, a cuidarlas; a tener más paciencia, digamos”.

En la mayoría de ocasiones, para desarrollar estas nuevas profesiones “no hay una formación reglada, académica como tal”, señala.

Por el contrario, “son perfiles que se están formando ahora; antes de ayer no existían, y estas personas se están reconvirtiendo ante una necesidad que existe”.

Pilar Choza nos anima, por tanto, a “detectar estas nuevas oportunidades, a reinventarse”: “Hay que estar abierto a aprender cosas nuevas, estar abiertos al cambio y no tenerle miedo“.

Para ello, nos aconseja “mirarnos en el espejo y pararnos un momento a pensar para qué valgo, qué es lo que puedo ofrecer y qué es lo que de verdad voy a disfrutar. Posiblemente aquello que más nos guste sea lo que mejor hagamos y donde más vamos a poder aportar”.

¿Por dónde empezar? Depende de la formación de partida que tenga una persona, indica, “pero Internet ofrece miles de posibilidades para formarse, tanto gratuitas como de pago, a través de plataformas como Coursera, Miríadax, OpenWebinars, que es una plataforma andaluza, o Domestika, en el ámbito de la imagen y el diseño”.

Habilidades sociales

Choza afirma que, al margen de los conocimientos técnicos, “algunas de las habilidades más demanda las por las empresas son las soft skills o habilidades blandas, como el liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación…”.

Las soft skills, “marcan la diferencia en una persona a la hora de decidir en una entrevista de trabajo”.

“Las competencias técnicas se presuponen y, en cualquier caso, siempre pueden ir mejorando con formación y con experiencia de trabajo real”, señala.

Por el contrario, “si no tienes actitud, si no tienes ganas, si no tienes curiosidad, si no tienes capacidad de adaptación, si no eres capaz de trabajar en equipo, si no eres una persona que quiera aportar sus ideas, si no tienes inquietud… es muy difícil que vayas a poder desarrollarte adecuadamente en tu puesto de trabajo”.

En consecuencia, estas competencias blandas “tienen cada vez más peso en las entrevistas de trabajo”.

Se trata de “habilidades y capacidades que no son tan visibles, pero que son muy necesarias”.

¿Cómo se pueden plasmar estas habilidades blandas en un curriculum? La directiva de Emergya aconseja “no incluirlas al final como algo de serie que todo el mundo pone y no destaca”.

En cambio, “es importante llevar esas habilidades a la realidad; demuestra esa capacidad dentro de tu experiencia, no como algo a parte.” Es decir, “si una de tus habilidades es el trabajo en equipo, indica esta habilidad cuando expliques el trabajo o el proyecto en cuestión”.

Una recomendación más: “Si tienes un blog, no dejes de ponerlo, así es como se ve que eres una persona inquieta, no hace falta que lo digas”. Y, por último, no olvides “completar tu perfil al máximo con herramientas que lo permiten, como LinkedIn”.

Nuevas oportunidades

En todos los sectores, y no solo el tecnológico, se demandan cada vez más profesionales que cuenten con competencias blandas, relacionadas con la sociabilidad, la comunicación, la flexibilidad o el trabajo en equipo, para llevar adelante proyectos relacionados con el ámbito digital.

La era digital abre un abanico de nuevas posibilidades a profesionales con experiencia que han adquirido competencias digitales y que han sabido reciclarse a través de másters o de las múltiples posibilidades que ofrece Internet.

Surgen, así, nuevas profesiones relacionadas con la tecnología sin ser puramente técnicas, que representan una oportunidad laboral para perfiles de otras especialidades, como el derecho o la lingüística, y en las que juegan un papel fundamental las soft skills o competencias blandas.